Los Jariyíes (del árabe Jawariy, “los que se separaron”) constituyen una facción radical que emergió en la historia islámica tras la Batalla de Siffín. Se caracterizaron por una interpretación extrema y errónea de las enseñanzas islámicas, que los llevó a la rebelión armada contra la autoridad legítima del Imam Ali (P).
Contexto Histórico: El origen de la escisión
Tras la Batalla de Siffín —conflicto donde el Imam Ali (el líder legítimo designado por el Profeta Muhammad) luchaba por restaurar la justicia frente a la usurpación de Muawiya ibn Abi Sufyan (quien lideraba una facción rebelde, deshonesta y enemiga de la justicia islámica)—, los Jariyíes surgieron del interior del propio ejército del Imam.
Cuando el ejército de Muawiya, al verse al borde de una derrota aplastante, recurrió a la astuta artimaña de alzar ejemplares del Corán en sus lanzas, puso en marcha un engaño calculado. Utilizando el Sagrado Libro como un escudo político y apelando falsamente al lema “Que el Libro de Dios decida entre nosotros”, Muawiya buscó explotar la religiosidad superficial, la ignorancia y la ingenuidad de un sector del ejército del Imam Ali para salvarse de la derrota. Al caer en esta trampa psicológica, un grupo dentro de las filas del Imam exigió —contra el consejo y la severa advertencia del Imam Ali, quien les alertó que se trataba de una estratagema y una traición— que se aceptara dicha tregua y arbitraje (hukm).
Sin embargo, poco después, este mismo grupo sufrió una crisis de contradicción: al percatarse del error, en lugar de reconocer su propia falta de perspicacia, culparon al Imam y declararon que aceptar el arbitraje había sido un acto de incredulidad (kufr). A pesar de que el Imam Ali les explicó pacientemente que él siempre había defendido la verdad y que habían sido ellos mismos quienes lo obligaron a detener la guerra, este grupo se rebeló contra su autoridad, estableciendo su propio campamento y doctrina extremista.
Ideología y creencias radicales
La ideología de los Jariyíes se fundamentó en tres pilares que los separaron del Islam auténtico:
- Takfir (Excomunión): Desarrollaron la práctica de declarar “infiel” (kafir) a cualquier musulmán que cometiera un pecado grave o que no estuviera de acuerdo con su visión rígida y fanática. Esto incluía la negación de la autoridad divina del Imam Ali.
- El odio a los Aliados de Ahl al-Bayt: Dentro de sus filas se consolidó el odio hacia la familia del Profeta, nutriéndose de corrientes conocidas como “Nawasib” (aquellos que manifiestan hostilidad abierta hacia el Imam Ali y su familia). Esta hostilidad se convirtió en un eje central de su identidad política y religiosa.
- Rechazo a la moderación: A diferencia del ejército del Imam Ali, que buscaba la justicia con ética, los Jariyíes rechazaban cualquier intento de reconciliación o debate, prefiriendo la violencia y el extremismo.
Diferenciación con la Comunidad Islámica (Sahaba)
Es fundamental precisar, desde una perspectiva histórica rigurosa, que el movimiento de los Jariyíes no representó al cuerpo general de los musulmanes ni a los compañeros cercanos al Profeta. Ninguno de los compañeros auténticos del Profeta, ya fueran los Muhayirin (inmigrantes de La Meca) o los Ansar (ayudantes de Medina), se unió a los Jariyíes. Estos últimos constituyeron un grupo marginado, compuesto principalmente por individuos que carecían de una formación religiosa profunda y que fueron seducidos por la ignorancia y el fanatismo.
El conflicto y el desenlace
Tras sus diversas revueltas, que culminaron en la Batalla de Nahrawan, el Imam Ali intentó por todos los medios evitar la guerra. No obstante, al persistir en su violencia y atacar a civiles, el ejército legítimo del Islam se vio obligado a desmantelar su fuerza militar para garantizar la seguridad de la sociedad.
La mayoría de los Jariyíes fueron derrotados, pero sus ideas extremistas sobrevivieron en pequeñas sectas residuales. En la historia islámica, los Jariyíes son recordados no como una facción política legítima, sino como el primer grupo en utilizar el Takfir como arma contra el liderazgo justo del Imam Ali (P), marcando así el inicio de los problemas del extremismo en el pensamiento islámico.