En la teología islámica, el pecado (en árabe: al-zanb) es cualquier acto voluntario de desobediencia a Dios, ya sea por cometer lo que ha sido prohibido o por omitir un deber prescrito. En el Corán se emplean varios términos para designarlo, tales como al-ma’siya, al-izm, al-sayyi’a y al-jati’a.
Clasificación
La ética islámica clasifica las faltas en dos categorías fundamentales:
Pecados graves: Aquellos sancionados de forma explícita con el castigo divino en el Corán y las tradiciones (hadices), como el homicidio, el adulterio, la usura, el despojo de los huérfanos, el robo, el abandono de la oración y la pérdida de la esperanza en la misericordia divina.
Pecados menores: Transgresiones menores que quedan cubiertas si la persona se aparta de las faltas mayores, tal como señala el Corán:
«Si os abstenéis de cometer los pecados graves que os han sido prohibidos, ocultaremos vuestras pequeñas malas acciones y os introduciremos en una morada generosa» (Corán, 4:31).
Consecuencias
Las faltas generan repercusiones tanto en el alma como en la vida terrenal:
Efecto espiritual: Según las enseñanzas islámicas, el pecado deja una marca oscura en el corazón; si no media arrepentimiento, se extiende y bloquea la guía espiritual del individuo.
Efecto terrenal: Ciertos actos acarrean consecuencias directas en este mundo, entre ellas la pérdida de bendiciones (por opresión o ingratitud), el remordimiento, la desgracia (por consumo de alcohol o juegos de azar) y la precipitación de la muerte (por ruptura familiar o juramento en falso).
Factores de purificación y perdón
El vínculo con Dios puede restaurarse mediante dos vías principales:
El arrepentimiento (tawba): La obligación ineludible de lamentar la falta y decidir firmemente no reiterarla; el Corán garantiza la acogida y el perdón a quien se arrepiente con sinceridad.
La expiación: Las tribulaciones asumidas con paciencia (como la enfermedad o la pobreza) y las buenas acciones (como socorrer a los oprimidos, la oración y el salawat (pedirle a Dios que bendiga al profeta Muhammad y a su familia) sirven de compensación y purificación de las culpas.