Taqlid (en árabe: التقليد, literalmente «seguir el modelo» o «emular») es un principio fundamental de la jurisprudencia islámica, especialmente en la tradición chií. Consiste en la práctica mediante la cual una persona que no es especialista en derecho religioso recurre a las opiniones y dictámenes (fatwas) de un jurista altamente calificado (Muytahid) para guiar su conducta y deberes prácticos cotidianos.
Ámbitos de aplicación: Creencias frente a leyes prácticas
La teología islámica establece una distinción tajante sobre dónde se permite o no el Taqlid:
- Principios de fe (Usūl al-Dīn): El Taqlid está estrictamente prohibido en materia de creencias doctrinales básicas (como la existencia de Dios, la profecía o la resurrección). Cada individuo debe alcanzar su convicción y certeza mediante la reflexión personal y la razón, rechazándose la aceptación ciega de dogmas.
- Leyes y normas prácticas (Furū’ al-Dīn): El Taqlid es válido y necesario en las normas detalladas del culto, la ética y las transacciones cotidianas, ya que su deducción a partir de las fuentes sagradas requiere años de especialización técnica.
Opciones del creyente frente a la ley
Para cumplir con sus deberes religiosos de manera fundamentada, el creyente debe situarse en una de estas tres vías:
- El esfuerzo de especialización (Iŷtihād): Estudiar las fuentes islámicas a profundidad hasta alcanzar la capacidad de deducir las leyes por cuenta propia (convertirse en Muytahid).
- La máxima precaución (Ihtiyāt): Actuar de tal modo que se cumplan simultáneamente todas las opiniones jurídicas posibles para asegurar el cumplimiento del deber (lo cual suele ser muy complejo en la práctica diaria).
- El seguimiento calificado (Taqlid): Consultar y seguir los dictámenes de un jurista experto y reconocido.
Evolución histórica
La necesidad de consultar a expertos surgió desde los primeros siglos del Islam. Durante la época de los Imames chiíes, la distancia geográfica, la dispersión comunitaria y las circunstancias sociopolíticas dificultaban el contacto directo y constante con ellos. Por ello, los propios líderes espirituales designaban a discípulos y conocedores de las tradiciones (como Zurarah o Abu Basir) en diversas regiones para que instruyeran a la gente y respondieran a sus dudas legales.
Con el inicio del periodo de la «ocultación» del duodécimo Imam (imam Mahdi (P)), esta delegación se institucionalizó: la guía comunitaria en materia de leyes prácticas quedó formalmente encomendada a los juristas rectos y doctos en las fuentes sagradas.
Fundamentos del Taqlid
La justificación de seguir a un especialista se sustenta en las cuatro fuentes del derecho islámico:
- La Razón: El principio universal de que quien carece de formación técnica en un área (como la medicina, el derecho o la ingeniería) acude naturalmente a un profesional competente.
- El Corán: El texto sagrado condena la imitación ciega o fanática de costumbres ancestrales y líderes despóticos, pero promueve explícitamente la consulta a los sabios (como en el pasaje: «Preguntad a la gente del conocimiento si no sabéis») y exhorta a que un grupo de personas se instruya profundamente en la fe para luego orientar a sus comunidades.
- Las Tradiciones (Hadices): Diversas directrices de los Imames ordenan a los creyentes recurrir a sabios piadosos, conocedores de la ley, disciplinados moralmente y obedientes a Dios.
- El Consenso (Iŷmā’): Existe acuerdo unánime entre los eruditos en que la persona común cumple cabalmente con su deber moral al obrar conforme al dictamen de un jurista cualificado.
Validez de los actos pasados y requisitos del jurista
- Actos previos sin seguimiento: Si una persona realiza sus prácticas sin seguir a un jurista y tiempo después decide consultar a uno, sus acciones pasadas se consideran válidas siempre que coincidan con los criterios del nuevo jurista; de lo contrario, debe rectificarlas.
- Requisitos del jurista de referencia: Para que un erudito pueda ser tomado como autoridad en el Taqlid, debe cumplir con rigurosos criterios éticos e intelectuales: madurez, plena capacidad mental, máximo nivel de pericia jurídica demostrada, integridad moral intachable (justicia y rectitud personal) y apego a la fe.
En el siglo VII de la hégira, cuatro de las Escuelas de Jurisprudencia Sunita fueron anunciadas como Escuelas Oficiales a las que los sunitas podían seguir. Estas Escuelas son las siguientes:
- Escuela Hanafí,
- Escuela Maleki,
- Escuela Shafi'i,
- Y Escuela Hanbali.
Véase también