Ammar ibn Yasir (c. 570–657 d.C.) fue uno de los compañeros más cercanos del profeta Muhammad (PB), una de las primeras personas en abrazar el islam y una figura central en la historia islámica temprana por su firmeza ética y su lealtad constante a Ali (P). Perteneciente a una familia de origen yemení radicada en La Meca, su vida abarcó desde los inicios de la persecución religiosa hasta las primeras guerras civiles del Estado islámico.
Primeros años y persecución en La Meca
Ammar y sus padres figuraron entre los primeros conversos al islam. Debido a su falta de protección tribal en La Meca, la familia sufrió torturas extremas por parte de la aristocracia de Quraysh para forzarlos a renunciar a su nueva fe:
- Los primeros mártires: Sus padres, Yasir y Sumayya, murieron a causa de las torturas, convirtiéndose en los primeros mártires de la historia islámica.
- El dilema de la disimulación (Taqiyya): Sometido a tormento tras el asesinato de sus padres, Ammar se vio forzado a pronunciar palabras de repudio al islam para salvar su vida. Atormentado por la culpa, acudió ante Muhammad (PB), quien lo consoló y validó su conducta, indicando que la fe reside en la convicción del corazón y no en las palabras pronunciadas bajo coacción extrema. Este suceso está tradicionalmente vinculado a la revelación del versículo 16:106 del Corán.
Ammar formó parte del grupo que emigró a Medina, colaboró activamente en la construcción de la primera mezquita comunitaria (Quba) y participó en todas las batallas defensivas encabezadas por el Profeta Muhammad (PB).
Posición política durante los primeros califatos
Ammar, junto con figuras como Salman el Persa, Abu Dharr al-Ghifari y Miqdad, formó el núcleo originario de lo que posteriormente se definió como la corriente chiita, al sostener que la sucesión legítima del Profeta Muhammad (PB) correspondía a Ali (P):
- Gobierno de Abu Bakr: Tras el fallecimiento del Profeta Muhammad (PB), se negó inicialmente a prestar juramento al primer califa, aunque más tarde participó en campañas de defensa territorial, perdiendo una oreja en la batalla de Yamama.
- Gobierno de Umar: Durante el califato del segundo líder, fue designado gobernador y comandante militar de la estratégica ciudad de Kufa, periodo en el que se produjo la batalla de Nahavand.
- Oposición a Uzman: Sus tensiones más abiertas surgieron con el tercer califa, Uzman ibn Affan. Ammar protestó públicamente por el nepotismo, los abusos de poder de los gobernadores provinciales y la distribución arbitraria del tesoro público. Como consecuencia de sus denuncias, fue severamente golpeado en varias ocasiones por orden de las autoridades y apoyó las demandas populares de reforma que desembocaron en el asedio al palacio del califa.
Apoyo a Ali y guerras civiles
Tras el asesinato de Uzman, Ammar promovió activamente el juramento de lealtad en favor de Ali ibn Abi Talib, convirtiéndose en uno de sus principales consejeros militares y políticos:
- Participó de forma destacada en la Batalla del Camello (año 656 d.C.) comandando el flanco derecho del ejército califal.
- Durante la Batalla de Siffin (año 657 d.C.), que enfrentó a Ali con el gobernador rebelde de Siria, Muawiya, Ammar combatió en la vanguardia a pesar de tener más de noventa años de edad.
Muerte y trascendencia histórica
Ammar cayó muerto en el campo de batalla de Siffin a manos de las tropas de Muawiya. Su fallecimiento tuvo un impacto político y teológico extraordinario debido a una célebre profecía formulada décadas atrás por Muhammad (PB), ampliamente documentada en las fuentes históricas islámicas:
«¡Ay de Ammar! Lo matará un grupo de rebeldes injustos (al-fi’at al-baqiya). Ammar los invitará al Paraíso y ellos lo invitarán al Fuego».
Para muchos contemporáneos que dudaban de la legitimidad de las partes en conflicto, la muerte de Ammar a manos de las fuerzas de Siria fue vista como la confirmación indiscutible de que el ejército de Muawiya constituía la facción rebelde frente al gobierno legítimo de Ali (P). Tras su deceso, el propio Ali dirigió su oración fúnebre y lo sepultó personalmente en el área de Raqqa (Siria).
El santuario de Ammar ibn Yasir en la ciudad de Raqqa fue completamente destruido por el grupo takfirí Daesh (wahabíes) entre 2013 y 2014.