Milagros del profeta Muhammad
Los milagros del profeta Muhammad son acontecimientos y actos extraordinarios que, según la tradición islámica, tuvieron lugar por voluntad y permiso de Dios para demostrar la autenticidad de su misión profética.
Algunas fuentes islámicas mencionan que el Profeta realizó aproximadamente 4.440 milagros, de los cuales unos 3.000 habrían sido registrados en distintos períodos de su vida. Estos acontecimientos se clasifican generalmente en cuatro etapas: antes de su nacimiento, desde su nacimiento hasta el comienzo de su misión profética, durante el período de su misión y después de su fallecimiento.
Para los musulmanes, el Corán constituye el mayor y más importante milagro de Muhammad. A diferencia de otros milagros, vinculados a un momento histórico concreto, el Corán es considerado un milagro permanente, dirigido a todas las generaciones.
Además del Corán, las fuentes islámicas mencionan numerosos milagros visibles o sensoriales, entre ellos:
- La división de la Luna (Shaqq al-Qamar)
- El retorno del Sol (Radd al-Shams)
- El movimiento de un árbol hacia el Profeta.
- La glorificación de las piedras pequeñas.
- El surgimiento de agua entre sus dedos.
Según estas narraciones, algunos de estos acontecimientos fueron observados directamente por varias personas.
Incluso antes del comienzo de la misión profética de Muhammad se produjeron, según ciertas fuentes, acontecimientos extraordinarios que anunciaban o preparaban su futura misión. En la terminología islámica, estos hechos reciben el nombre de irhās, es decir, acontecimientos sobrenaturales relacionados con el período anterior a la profecía. Entre ellos se mencionan el temblor del pórtico de Ctesifonte, en el Imperio sasánida, y el reconocimiento de Muhammad por parte del monje cristiano Bahira.
A lo largo de la historia islámica, diferentes eruditos escribieron obras dedicadas a recopilar y analizar los milagros atribuidos al Profeta. Entre estos libros se encuentran Al-Jara’ij wa al-Yara’ih, de Qutb al-Din al-Rawandi; Ithbat al-Hudat, del shayj al-Hurr al-Amili; y Dala’il al-Nubuwwa, de Ahmad al-Bayhaqi.
Concepto y significado
En el pensamiento islámico, un milagro es un acontecimiento extraordinario que ocurre por el permiso especial de Dios y que está relacionado con la afirmación de una misión profética. Tradicionalmente, se considera que un milagro debe reunir tres características principales:
- Se trata de un hecho que supera las capacidades ordinarias de los seres humanos.
- Está asociado con una persona que afirma haber sido enviada por Dios.
- Incluye un desafío implícito o explícito para que otros produzcan algo semejante, cosa que se considera imposible.
El propósito de un milagro no es simplemente causar asombro. Su función principal es servir como signo de la veracidad de un profeta y confirmar que su mensaje procede de Dios.
Según la obra Manāqib, de Ibn Shahr Ashub, Muhammad habría realizado 4.440 milagros. Sin embargo, solo unos 3.000 aparecen mencionados en las fuentes relacionadas con las diferentes etapas de su vida. Estos relatos fueron recopilados en obras históricas, biográficas y narrativas.
En las discusiones teológicas musulmanas, los milagros ocupan un lugar importante como argumentos a favor de la autenticidad de la profecía de Muhammad. No obstante, las distintas escuelas islámicas han clasificado y explicado estos milagros de maneras diferentes.
El Corán como milagro de Muhammad
Los musulmanes consideran el Corán el milagro eterno del profeta Muhammad. Según la creencia islámica, el Corán es la palabra revelada de Dios y no una obra literaria compuesta por el propio Muhammad.
La naturaleza milagrosa del Corán se expresa, entre otras cosas, en la creencia de que ningún ser humano puede producir un texto igual o comparable a él, ni siquiera una sola sura —es decir, uno de sus capítulos— que sea verdaderamente equivalente.
Esta doctrina se basa en la idea de que Dios es incomparable en su esencia, sus atributos y sus acciones. Por consiguiente, su palabra tampoco puede ser igualada por el lenguaje humano.
El teólogo y exegeta chiita Shayj al-Tusi describió el Corán como el mayor y más célebre de los milagros del Profeta.
Según los eruditos musulmanes, la dimensión extraordinaria del Corán se manifiesta en varios aspectos:
- La armonía entre su contenido y su estilo.
- Su estructura literaria y elocuencia.
- La legislación y las normas que presenta.
- La exposición de verdades consideradas inmutables e infalibles.
- Las referencias al mundo futuro y a la vida después de la muerte.
- La presentación de aspectos relacionados con la creación y la naturaleza humana.
- La coherencia general de su mensaje a pesar de haber sido revelado durante un período prolongado.
El propio Corán formula un desafío dirigido a quienes niegan su origen divino. En varios de sus versículos invita a sus adversarios a producir un texto semejante, o incluso un solo capítulo comparable a él. Desde la perspectiva musulmana, el hecho de que nadie haya podido superar este desafío constituye una prueba de su origen divino y de la veracidad de la misión de Muhammad.
¿Fue el Corán el único milagro del Profeta?
Los eruditos musulmanes no sostienen todos la misma opinión sobre la relación entre el Corán y los demás milagros de Muhammad. Tanto algunos especialistas suníes, como Ibn Kathir, como eruditos chiitas, entre ellos Shayj al-Tusi, afirmaron que el Profeta tuvo milagros además del Corán.
El exegeta chiita Abd Allah Yawadi Amuli clasificó los milagros del Profeta en dos grupos:
- Milagros verbales o intelectuales, cuyo ejemplo principal es el Corán.
- Milagros prácticos o visibles, es decir, acontecimientos extraordinarios que se manifiestan mediante hechos perceptibles.
Según esta interpretación, el Corán era un milagro intelectual y permanente, mientras que los milagros visibles podían ser observados directamente por la gente en circunstancias concretas. Las personas cercanas al Profeta, que reconocían la fuerza espiritual e intelectual del Corán, no siempre consideraban necesario pedirle otros milagros.
Ibn Kathir, en una obra dedicada a los milagros de Muhammad, los dividió en dos categorías principales:
- Milagros espirituales, entre los que incluyó el Corán.
- Milagros sensoriales, que podían ser percibidos mediante la vista, el oído u otros sentidos.
Ibn Kathir también consideró la extraordinaria moralidad del Profeta como uno de sus milagros espirituales y como una prueba de su misión. Desde esta perspectiva, su conducta, su carácter y sus cualidades éticas constituían signos de su relación especial con Dios.
Al-Baqillani, teólogo perteneciente a la escuela ashari y activo entre los siglos IV y V de la Hégira —aproximadamente entre los siglos X y XI de la era cristiana—, consideró el carácter milagroso del Corán como el fundamento principal de la profecía de Muhammad.
Según al-Baqillani, el Corán es universal y válido para todos los tiempos. Los demás milagros, en cambio, estuvieron relacionados con personas, situaciones y momentos históricos determinados. Por esta razón, su alcance sería más limitado que el del Corán.
Milagros sensoriales
Los milagros sensoriales son acontecimientos extraordinarios que, según las narraciones islámicas, podían ser percibidos directamente por los sentidos humanos. Se diferencian de los milagros espirituales o intelectuales, cuyo significado se relaciona con la revelación, el conocimiento, el mensaje y la dimensión moral de la profecía.
Entre los acontecimientos que diversos historiadores y especialistas musulmanes han considerado milagros sensoriales de Muhammad se encuentran los siguientes:
Predicciones
Las fuentes islámicas atribuyen al Profeta predicciones sobre acontecimientos futuros. Para los musulmanes, algunas de estas predicciones constituyen signos de su conocimiento profético y de su comunicación con Dios.
La disputa teológica con los cristianos de Nayrán
Otro acontecimiento mencionado en este contexto es la mubahala, una forma de invocación religiosa mediante la cual dos grupos enfrentados piden a Dios que manifieste la verdad y castigue al grupo que miente.
Según la tradición islámica, Muhammad propuso realizar una mubahala con un grupo de cristianos de Nayrán, una región del sur de la península arábiga. El episodio está relacionado con la discusión sobre la naturaleza de Jesús. Las fuentes musulmanas narran que el grupo cristiano finalmente no aceptó llevar a cabo la invocación.
El Viaje Nocturno y la Ascensión
El Mi‘ray o Ascensión es uno de los acontecimientos más importantes asociados a la vida milagrosa de Muhammad.
Según la tradición islámica, Muhammad fue trasladado durante la noche desde La Meca hasta Jerusalén. Este acontecimiento se conoce como el Viaje Nocturno. Después, habría ascendido a los cielos y contemplado signos del mundo espiritual.
La tradición islámica suele distinguir entre ambos aspectos: el viaje desde La Meca hasta Jerusalén recibe el nombre de Isra, mientras que la ascensión a los cielos se denomina Mi‘ray. Para los musulmanes, este acontecimiento fue una experiencia extraordinaria concedida por Dios al Profeta.
Respuesta a las súplicas
Algunas narraciones atribuyen a Muhammad la capacidad de realizar súplicas que eran respondidas por Dios. En estos relatos, el Profeta no actúa independientemente, sino que pide la intervención divina. La respuesta a la súplica se interpreta como una señal de su cercanía a Dios y de la aceptación de sus ruegos.
Curación de los enfermos
Las fuentes islámicas también narran que Muhammad curó a personas enfermas mediante sus oraciones, su contacto o su intervención. Estos relatos son interpretados como milagros realizados con permiso divino.
Resurrección de los muertos
Entre los milagros atribuidos al Profeta se menciona asimismo la resurrección de personas fallecidas. Este tipo de relato pertenece a la categoría de los milagros sensoriales y aparece en algunas narraciones islámicas dedicadas a demostrar la autoridad profética de Muhammad.
Otros milagros mencionados en las fuentes
Entre los relatos más conocidos sobre los milagros sensoriales de Muhammad se encuentran los siguientes:
División de la Luna
El Shaqq al-Qamar, literalmente «la división de la Luna», es un acontecimiento que algunas fuentes islámicas atribuyen al Profeta. Según la narración, la Luna se dividió en dos partes ante la mirada de algunas personas y después volvió a unirse.
Este episodio es considerado por muchos musulmanes un milagro que confirmó la misión de Muhammad. Sin embargo, su interpretación y los detalles de su transmisión han sido objeto de discusión entre los comentaristas y especialistas musulmanes.
Retorno del Sol
El Radd al-Shams, o «retorno del Sol», es otro acontecimiento milagroso presente en determinadas fuentes islámicas. Según estas narraciones, el movimiento del Sol habría sido revertido o retrasado en una circunstancia relacionada con Muhammad y sus seguidores.
Movimiento de un árbol
Algunas tradiciones cuentan que un árbol se desplazó hacia Muhammad cuando el Profeta lo llamó. En estos relatos, el movimiento del árbol se presenta como una señal de obediencia de la creación ante la autoridad concedida por Dios a su mensajero.
Glorificación de las piedras
También se narra que pequeñas piedras glorificaban a Dios en presencia de Muhammad y que algunas personas podían oír su glorificación. En el lenguaje islámico, glorificar a Dios significa proclamar su grandeza y reconocer su perfección.
Agua que brotó de sus dedos
Entre los milagros más conocidos se encuentra el relato según el cual el agua comenzó a brotar de entre los dedos de Muhammad. Según las narraciones, este agua permitió a sus compañeros beber y realizar las abluciones rituales.
Acontecimientos anteriores a la misión profética
La tradición islámica recoge varios acontecimientos extraordinarios ocurridos antes de que Muhammad comenzara a recibir la revelación. Estos hechos son denominados irhās y se consideran señales preliminares de su futura misión.
Uno de los acontecimientos mencionados es el temblor del gran pórtico de Ctesifonte, la capital del Imperio sasánida. Otro relato afirma que el monje cristiano Bahira reconoció en el joven Muhammad signos especiales relacionados con su futuro.
Estos episodios deben entenderse dentro del marco de las tradiciones biográficas y religiosas islámicas. Su finalidad principal es mostrar que la misión de Muhammad había sido anunciada mediante señales desde antes del inicio de la revelación.
Recopilación histórica de los milagros
Los milagros del profeta Muhammad fueron transmitidos en obras de biografía, historia, teología y recopilación de narraciones. A lo largo de los siglos, los eruditos musulmanes reunieron estos relatos con el propósito de estudiar la vida del Profeta y presentar pruebas de su misión.
Entre las obras dedicadas a este tema destacan:
- Al-Jara’ij wa al-Yara’ih, de Qutb al-Din al-Rawandi.
- Ithbat al-Hudat, del shayj al-Hurr al-Amili.
- Dala’il al-Nubuwwa, de Ahmad al-Bayhaqi.
- Mu‘yizat al-Nabi, de Ibn Kathir.
En conjunto, estas obras reflejan la importancia que la tradición islámica concede a los milagros como signos de la profecía. Para los musulmanes, sin embargo, el milagro fundamental y permanente de Muhammad no es un acontecimiento aislado, sino el propio Corán y su mensaje universal.