Al-Quds (Bayt al-Muqaddas)
Al-Quds o Bayt al-Muqaddas (también conocida en las fuentes occidentales como Jerusalén) es una ciudad histórica y sagrada ubicada en Palestina. Esta urbe posee un valor espiritual e histórico excepcional para los seguidores de las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. A lo largo de los siglos, la ciudad fue sitiada una veintena de veces, destruida por completo en dos ocasiones y reconstruida repetidamente por las diversas civilizaciones e imperios que la gobernaron.
En la actualidad, Al-Quds constituye el núcleo de una profunda disputa política y territorial. El pueblo palestino la reconoce y reclama como la capital histórica de su Estado, mientras que Israel también la proclama como su capital. La comunidad internacional, a través de las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mantiene una postura de no reconocimiento sobre la anexión y control unilateral de los sectores ocupados, en particular la parte oriental de la urbe.
1. Importancia religiosa y espiritual
Para las tres tradiciones abrahámicas, Al-Quds alberga santuarios de máxima relevancia:
- En el Islam: El complejo conocido como el Noble Santuario (al-Haram al-Sharif), situado sobre la colina de Moriah, comprende la Mezquita de al-Aqsa y la Cúpula de la Roca. En la terminología clásica e histórica, el nombre de al-Aqsa designaba a todo este recinto sagrado.
- En el Cristianismo: Alberga la Iglesia del Santo Sepulcro (o Iglesia de la Resurrección), sitio donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús de Nazaret, así como el Huerto de Getsemaní.
- En el Judaísmo: Se encuentra el Muro de las Lamentaciones —denominado Muro de al-Buraq en la tradición musulmana—, considerado por los judíos como el vestigio del antiguo Templo.
En la cosmovisión islámica, Al-Quds es denominada la «tierra de los profetas», pues allí habitaron y transmitieron su mensaje figuras veneradas en el Corán como Abraham, Jacob, David, Salomón, Moisés y Jesús. El propio texto coránico hace alusión a esta región como la «Tierra Santa» (al-Ard al-Muqaddasa), término que los principales comentaristas musulmanes han identificado directamente con Al-Quds y sus alrededores.
2. Significado particular en la tradición islámica
Al-Quds ocupa una posición fundamental en la fe islámica por dos motivos determinantes:
- La primera orientación del rezo (Qibla): Durante los primeros años del Islam, los musulmanes dirigían sus oraciones diarias hacia la Mezquita de al-Aqsa en Al-Quds. Esta práctica se mantuvo hasta el segundo año tras la emigración del profeta Mahoma a Medina (año 623 d.C.), momento en el que una revelación divina estableció a la Kaaba (en La Meca) como la orientación definitiva.
- El viaje nocturno y la ascensión (al-Isra y al-Miray): De acuerdo con el Corán y la tradición islámica, el profeta Mahoma realizó un milagroso viaje nocturno desde La Meca hasta la Mezquita de al-Aqsa, desde donde ascendió a los cielos.
Por estos motivos, la Mezquita de al-Aqsa es considerada el tercer lugar más sagrado del Islam, situándose inmediatamente después de la Gran Mezquita de La Meca y de la Mezquita del Profeta en Medina.
3. Historia antes del Islam
Los primeros asentamientos humanos en la zona datan aproximadamente del cuarto milenio a.C. Las primeras tribus semíticas que se establecieron allí fueron los cananeos, quienes la llamaron Urusalim («ciudad de la paz»), raíz lingüística del posterior nombre en textos occidentales (Jerusalén).
Hacia el año 1000 a.C., el rey David unificó el reino de los israelitas e hizo de la ciudad su capital. Su hijo, el rey Salomón, erigió el célebre Templo. En el 586 a.C., el rey babilonio Nabucodonosor II destruyó la ciudad y el santuario, deportando a la población. Décadas más tarde, tras la conquista de Babilonia por el rey persa Ciro el Grande, se autorizó el retorno de los desterrados y la reconstrucción del templo.
En el 63 a.C., la región cayó bajo dominio del Imperio romano. Tras rebeliones locales, las tropas romanas volvieron a destruir el templo en el año 70 d.C. La urbe permaneció bajo dominio romano y posteriormente del Imperio bizantino (cristiano) hasta la llegada de los musulmanes.
4. La apertura islámica y la etapa clásica
En el año 638 d.C. (siglo VII), durante el mandato del segundo califa, Umar ibn al-Jattab, los musulmanes tomaron la ciudad de forma pacífica tras un asedio y formalizaron un pacto de capitulación con el patriarca cristiano Sofronio. Este acuerdo garantizó la seguridad, la libertad de culto y la preservación de los bienes de las comunidades cristianas y judías locales.
Bajo la dinastía de los Omeyas, la ciudad floreció como centro religioso y cultural. El califa Abd al-Malik ibn Marwan ordenó a finales del siglo VII la edificación de la emblemática Cúpula de la Roca y la ampliación de la Mezquita de al-Aqsa, dotando al complejo de su monumental arquitectura islámica.
5. Las Cruzadas y la reconquista de Saladino
En 1099, en el transcurso de la Primera Cruzada, los ejércitos cristianos europeos capturaron la ciudad, provocando una masacre de sus habitantes musulmanes y judíos, y establecieron el llamado Reino Latino de Jerusalén. Los santuarios musulmanes fueron transformados temporalmente en residencias e iglesias.
En 1187 (583 de la Hégira), el líder militar musulmán Saladino (Salah al-Din al-Ayyubi) recuperó la ciudad tras la batalla de Hattin. Saladino restauró los santuarios islámicos para el culto, permitió la permanencia de los cristianos locales y autorizó el retorno de los judíos, reinstaurando un periodo de coexistencia religiosa.
6. El periodo otomano (1516–1917)
En el siglo XVI, la ciudad fue incorporada al Imperio Otomano, permaneciendo bajo su administración durante cuatro siglos. Durante el gobierno del sultán Solimán el Magnífico se reedificaron las imponentes murallas de piedra que rodean hoy en día la Ciudad Vieja y se renovaron los santuarios. La ciudad mantuvo un equilibrio demográfico compuesto por comunidades musulmanas, cristianas y judías bajo el régimen de gobernanza otomano.
7. Era contemporánea y la cuestión palestina
Tras la caída del Imperio Otomano al término de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones encomendó a Gran Bretaña la administración de la zona bajo el Mandato británico de Palestina (1922). Durante este periodo aumentaron las tensiones interétnicas y territoriales.
- 1947: La ONU propuso un plan de partición que contemplaba para Al-Quds (Jerusalén) un régimen internacional especial (corpus separatum), administrado directamente por las Naciones Unidas.
- 1948: Al concluir el Mandato británico y estallar la guerra árabe-israelí, la ciudad quedó dividida: la zona occidental bajo control del recién autoproclamado Estado de Israel y la zona oriental (que incluye la Ciudad Vieja y los lugares sagrados) bajo administración de Jordania.
- 1967: En la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó militarmente el sector oriental de Al-Quds, procediendo posteriormente a su anexión formal.
La ocupación y las políticas de colonización y alteración del patrimonio histórico y demográfico en Al-Quds siguen siendo motivo de profunda condena por parte del mundo islámico y de organismos internacionales. Para los musulmanes de todo el mundo, la ciudad representa un símbolo de fe, identidad y soberanía inalienable, indisolublemente ligado a la historia del Islam y al destino del pueblo palestino.
Referencias:
- WikiShia. «Bayt al-Muqaddas (Al-Quds)».
- El Sagrado Corán. Suras Al-Baqara, Al-Ma’ida, Yunus, Al-Mu’minun y Al-Isra.
- Enciclopedia Británica. «Jerusalem (Historical overview and religious significance)».
- Organización de las Naciones Unidas (ONU). Resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad relativas al estatus jurídico de Jerusalén Este y los territorios ocupados.