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Atributos de la Acción
Atributos de Acción
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Los Atributos de Acción de Dios

Después de habernos familiarizado con los principales temas relacionados a los Atributos de la Esencia, será adecuado ahora hacerlo con algunos de los Atributos de Acción.

A continuación estudiaremos solamente tres de los Atributos de Acción, a saber:

  • El habla.
  • La veracidad.
  • La prudencia.

Atribuir el habla a Dios

El Sagrado Corán describe a Dios con el Atributo del habla, cuando dice:

﴿ وَكَلَّمَ اللَّهُ مُوسَى تَكْلِيماً ﴾

«Y Dios habló a Moisés efectivamente».[1]

También dice:

﴿ وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً ﴾

«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero».[2]

En base a esto, no hay duda de que el habla es uno de los Atributos Divinos, solo que el tema está en la realidad del habla, y si ese Atributo es de los Atributos de la Esencia o de los Atributos de Acción; puesto que es evidente que el hecho de hablar de la forma en que la encontramos en el ser humano no puede suponerse para Dios, Glorificado Sea.

Desde que el Atributo del habla es algo manifestado en el Sagrado Corán, se hace necesario referirnos al mismo Corán para entender la realidad de ello.

El Corán divide el habla de Dios con sus siervos -como ya vimos- en tres clases; dice:

﴿ وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللَّهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً فَيُوحِيَ بإِذْنِهِ مَا يَشَآءُ إِنَّهُ عَلِيٌّ حَكِيمٌ ﴾

«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la Revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero de forma que le revele, con Su anuencia, lo que Él quiere. Por cierto que Él es Altísimo, Prudente».[3]

Entonces, vemos que no es posible que Dios le hable al ser humano, si no es a través de tres caminos:

Por “Revelación”; que es la inspiración dirigida al corazón.

O por detrás de un “velo”; de forma que el ser humano escucha las palabras de Dios sin verle, como cuando Dios habló a Moisés (P).

O le envíe un “Mensajero”; o sea un ángel que revele al profeta con la anuencia de Dios.

En esta aleya el Sagrado Corán deja en claro que Dios, Glorificado Sea, a veces origina la palabra sin mediación, y otras veces con mediación a través de uno de Sus ángeles.

Además, la primera forma a veces se da a través de inculcar la inspiración al corazón del profeta directamente, y otras veces a través de su oído llegándole de ahí las palabras al corazón.

En cualquiera de los tres casos, el “habla” tiene el sentido de originar las palabras y ello forma parte de los Atributos de Acción.

Esta explicación y análisis del Atributo del habla divina es solo una de las explicaciones que se pueden desprender con la ayuda, guía y orientación del Corán.

Hay otra explicación para este atributo y que consiste en que: Dios considera a Sus criaturas como Sus “palabras”, al decir:

﴿ قُل لَّوْ كَانَ الْبَحْرُ مِدَاداً لِكَلِمَاتِ رَبِّي لَنَفِدَ الْبَحْرُ قَبْلَ أَن تَنفَدَ كَلِمَاتُ رَبِّي وَلَوْ جِئْنَا بِمِثْلِهِ مَدَداً ﴾

«Di: Si el mar fuera tinta para las palabras de mi Señor, éste se agotaría antes de que se agotaran las palabras de mi Señor, aunque a ello añadiéramos otro tanto como tinta».[4]

Así pues, el propósito de “las palabras” en esta aleya son las criaturas de Dios, las cuales solo Su Esencia, Glorificado Sea, puede contar y enumerar, y testimonio de tal explicación de “la palabra” es la calificación que el Corán hace del Mesías, el hijo de María (P) al decir que es “la palabra o verbo de Dios”, puesto que dice:

﴿ وَكَلِمَتُهُ أَلْقَاهَآ إِلَى مَرْيَمَ ﴾

«Y Su palabra que infundió a María».[5]

El Imam Amîr Al-Mu‘minîn ‘Alî (P) en una de sus disertaciones explica el “hablar” de Dios, Glorificado Sea, como consistente en el hecho de “originar” y en la misma “acción”. Dijo:

« يَقُولُ لِمَنْ أرادَ كَوْنَهُ «كُنْ»، لا بصَوتٍ يَقرَعُ، ولا بنداءٍ يُسْمَعُ وَإنّما كَلامُهُ سُبحانَه فِعلٌ منه، أنشَأهُ وَمَثَّله »

Dice a quien quiere que sea: “¡Sé!”, no en la forma de una voz que vibra, ni de una invocación (factible de ser) escuchada, sino que Sus palabras, Glorificado Sea, son una acción de Su parte, que ha originado y ha diseñado.[6]

Si la enunciación de las palabras son una expresión de lo que hay en el interior del hablante, entonces todo lo que hay en el universo, con todas sus creaciones, desde las más grandes a las más pequeñas, expresan el conocimiento de Dios, Glorificado Sea, Su Poder y Su Prudencia.

La condición de “Veraz” de Dios

Entre Sus Atributos, Glorificado Sea, está la “Veracidad”, que es el dicho acorde a la realidad, en oposición a “la mentira” que consiste en el dicho incongruente con la realidad.

Dios, Glorificado Sea, es Veraz y la mentira no tiene lugar en Su dicho. El indicio de ello es completamente evidente, puesto que la mentira es el recurso de los ignorantes, los impotentes y los atemorizados, y Dios está exento de todo eso.

En otras palabras, la mentira es execrable y Dios está exento de lo execrable.

La condición de “Prudente” de Dios

Entre los Atributos de perfección divinos está “la Prudencia”, como inspira ello Su denominación, Glorificado Sea, de “Prudente”.

Al decir que Dios es Prudente se quiere significar lo siguiente:

Primero: Que los actos de Dios, Glorificado Sea, detentan el culmen de la precisión y la perfección.

Segundo: Que Dios, Glorificado sea, está exento de la realización de acciones impropias y vanas.

El magnífico y sorprendente sistema de la creación señala el primer significado, desde que la edificación del inmenso cosmos se ha establecido en base al más perfecto sistema y la mejor configuración, ya que dice:

﴿ صُنْعَ اللَّهِ الَّذِي اتْقَنَ كُلَّ شَيْءٍ ﴾

«La obra de Dios, Quien ha consolidado todas las cosas».[7]

Y testimonio del segundo significado es la aleya que expresa:

﴿ وَمَا خَلَقْنَا السَّمَآءَ وَالأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا بَاطِلاً ﴾

«Y no creamos el cielo y la tierra y lo que hay entre ambos en vano».[8]

Eso es un asunto que es ratificado por la ciencia y el intelecto cuanto más avanzan en el tiempo y se reflexiona en los secretos y leyes del universo.

 

[1] An-Nisâ; 4: 164.

[2] Ash-Shûrâ; 42: 51.

[3] Ash-Shûrâ; 42: 51.

[4] Al-Kahf; 18: 109.

[5] An-Nisâ; 4: 171.

[6] Nahÿ Al-Balâgah, disertación Nº 186.

[7] An-Naml; 27: 88.

[8] Sâd; 38: 27.