Corán

Corán (El libro Sagrado del Islam)

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes y es considerado la fuente principal de sus creencias y prácticas religiosas. Los musulmanes consideran el texto del Corán como fruto de la revelación que descendió sobre el Profeta (PB) a través del Ángel de la Revelación (es decir el Arcángel Gabriel). Es creencia de los musulmanes que en el Corán no existe ningún tipo de error o falla y que ha permanecido intacto desde la época de la revelación hasta el día de hoy (Ver: inexistencia de alteraciones en el Corán).

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Creencias Fundamentales del Islam

Es el conjunto de creencias islámicas que han sido clasificadas en tres principios: La Unicidad de Dios (el Monoteísmo o Tawhid), La Profecía y La Resurreción; que han sido denominadas como el Dogma o los Pilares de las Creencias o del Dogma islámico.  Es decir las cosas en las que todos los musulmanes deberían creer. El resto de las creencias islámicas tienen su raíz en estos tres “pilares” o principios. Cada una de estas creencias diferencia a los musulmanes del resto de las religiones. En la doctrina chiita, el Imamato también es considerado como uno de los pilares de las creencias.

Las creencias islámicas también han sido definidas como la “cosmovisión islámica”...

El Retorno

Todas las religiones celes­tiales están de acuerdo en la necesidad de la fe en el Más Allá y la exigencia de la creencia en la Resurrección. Ciertamente que todos los profe­tas, conjuntamente al tema del tawhîd o Unicidad Divina, tam­bién hablaron acerca de la Resu­rrección y el mundo después de la muerte, y dispusieron la fe en el Último Día a la vanguardia de su prédica.

En base a esto, la creencia en la Resurrección conforma uno de los pilares de la fe en el Islam.

Si bien la cuestión del “Re­torno” ha sido planteada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y si bien fue manifestada en el Nuevo Testamento de una forma más clara, el Sagrado Corán se ha preocupado por ello más que el resto de los Libros celestiales, de forma que gran parte de las aleyas coránicas tratan este tema en particular.

El Imamato y el Califato

El Gran Profeta Muham­mad (BP) falleció en los comienzos del año XI de la héjira lunar, luego de veintitrés años de esfuerzo en el camino de anunciar la sharî‘ah o ley islámica.

Con el fallecimiento del Gran Profeta (BP), concluyó la Revela­ción, y se selló la profecía, y de esa manera no hubo ni habrá más profeta después de él, ni otra ley divina después de la suya; sin embargo, los debe­res y obligaciones que pesaban sobre los hombros del Profeta Muhammad (BP), a excepción de lo concerniente a recibir Reve­lación y su anunciación, ob­viamente no concluyeron.

Es por ello que era menester que después de su muerte hubiera una persona perspicaz y sagaz, proba, que continuara cumpliendo esas obligaciones y funciones, guiara a los musulmanes y fuera su Imam y suce­sor del Mensajero de Dios (BP).

La profecía

Dios, el Prudente, eli­gió a al­gunos hombres probos para guiar y orientar a la humani­dad, haciéndolos responsa­bles de hacer llegar Su Men­saje a to­dos los miembros de la espe­cie humana. Estos hom­bres son los Profetas y Mensajeros por cuyo medio fluyó la gracia de la guía de parte de Dios, Glorificado Sea, a Sus sier­vos.

Esa gracia bendita co­menzó con la Revelación de parte de Dios, desde que el gé­nero humano llegó a estar preparado para aprovecharse de ella, y continuó hasta la época del Gran Mensajero del Islam (BP).

Debemos saber que la reli­gión de cada uno de los profe­tas se considera como la más completa en relación a su época, y su legislación como la más íntegra. Si esa gracia divina no se hubiera prolon­gado, la humanidad no hubiera alcanzado su nivel de perfec­ción.

La existencia de Dios

La creencia en la existencia de Dios es un principio común entre todas las doctrinas divinas, y básicamente, la diferencia substancial y fundamental entre una persona religiosa -cualquiera sea la doctrina que practique- y un individuo materialista, radica en esta cuestión.

El Sagrado Corán considera la existencia de Dios como un asunto claro que no necesita de argumentación. Considera que la duda y la vacilación respecto a esta realidad es algo injustificable, e incluso rechazable. Es así que expresa:...

Los atributos de Dios

Desde que la Esencia Divina no tiene parangón ni símil, ni se puede suponer un equivalente o semejante a Dios, puesto que Él, Glorificado Sea, es tan Sublime que el hombre no puede conocer su naturaleza, entonces no hay camino para el ser humano a través del cual pueda conocer la realidad de la Esencia Divina, solo que al mismo tiempo puede conocerle, Glorificado Sea, a través de Sus Atributos de ÿamâlîiah y ÿalâlîiah.

Con Atributos ÿalâlîiah se quiere significar esos Atributos de los cuales Dios, Glorificado Sea, se encuentra exento, ya que tales calificativos indican un defecto e insuficiencia en el ente calificado con los mismos; y Dios, Glorificado Sea, es absolutamente innecesitado y está exento de cualquier falta o defecto.

La condición corporal, la necesidad de un lugar y un tiempo, estar compuesto por partes, y otros calificativos similares, son también llamados Atributos salbîiah (negativos), en contraposición a los Atributos positivos ya mencionados. Las denominaciones ÿalâlîiah y salbîiah se proponen un mismo significado.

Islam

El Islam es la última de las religiones divinas abrahámicas, después de la cual no vendrá otra. El inicio del descenso de esta religión de origen divino se produjo en el año 610 d.c. en la ciudad de Meca, en la península arábiga. El profeta de esta religión, es su Santidad Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él y su familia), quién tiene el epíteto de "El Sello de los Profetas". El libro sagrado y divino del Islam es el Corán; y la dirección en la que rezan todos los musulmanes es hacia la Ka´aba, ubicada en la ciudad de la Meca. Su desarrollo se produjo después de la emigración del profeta del Islam hacia la ciudad de Medina. 

Las enseñanzas del Islam pueden dividirse en tres grandes temáticas: sus Creencias, Leyes prácticas y su Ética. El pilar más importante de sus Creencias es la Unicidad de Dios (el Monoteísmo), y su práctica fundamental es el rezo (Salat).

La Justicia de Dios

La totalidad de los musulmanes cree en la Justicia de Dios, Glorificado Sea, y la Justicia forma parte de los Atributos de perfección.

La base de esta creencia estriba en que el Corán niega para Dios cualquier forma de opresión y se refiere a Él como “Establecedor de la equidad”. Es así que dice:

«Ciertamente que Dios no oprime ni en la medida de un átomo».

También dice: «Ciertamente que Dios no oprime a la gente en absoluto».

Asimismo dice: «Dios, los ángeles y los dotados de sabiduría testimonian que no hay divinidad más que Él, y que es Establecedor de la equidad».

La Unicidad de Dios

La totalidad de las doctrinas y dogmas celestiales se basan en el principio del Monoteísmo, y asimismo la creencia en el Monoteísmo es el más evidente de los principios comunes a todas esas doctrinas, si bien existe algo de desviación entre los seguidores de algunas de esos credos respecto a esa creencia en común.

En la cosmovisión islámica la creencia más importante es la creencia en un Dios Único. En las creencias islámicas Dios es el Creador de todas las cosas y su Señor o “Criador”. La creencia en la Unicidad de Dios puede dividirse en tres ramas: La Unicidad de Su Esencia, La Unicidad de Sus Atributos y La Unicidad de Sus Acciones. Estas tres divisiones corresponden en realidad la Unicidad teórica y están presentes en las creencias de cada musulmán.

Pero la Unicidad “práctica” (o vivencial) se hace presente como resultado de la comprensión de la Unicidad teórica y puede dividirse en otras ramas como: la Unicidad en la Adoración, La Unicidad en la Obediencia, la Unicidad en la Legislación, la Unicidad en el Gobierno, etc.

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